
La introducción de las TIC en el sistema educativo ha sido una opción estratégica basada en el impulso ideológico de Europa, las presiones y expectativas sociales y el interés académico en las posibilidades de los nuevos medios para la enseñanza. Casi podríamos decir que ha sido una cuestión de fe. Fe en que las TIC ayudarían a mejorar la educación, pero sin delimitar claramente qué parámetros del sistema educativo se intentaban mejorar.
La responsabilidad de tomar decisiones relacionadas con el equipamiento informático recayó, por tanto, en personas ajenas al uso pedagógico que se le daría a estos equipos.
Miguel Muñiz, uno de los expertos entrevistados que impartió una docena de esos cursos, señaló durante su entrevista que “había muy pocos en los que se impartiera una formación didáctica” relacionada con las TIC y orientada a curricularizarlas. Los docentes que asistieron a esos cursos tomaron contacto con las TIC y sus posibilidades pero recibieron poca formación específica acerca de cómo utilizarlas en sus aulas.
la implantación de las TIC ha sido un proceso de “arriba abajo”, con la administración educativa realizando cambios y tomando decisiones sin una demanda previa por parte del profesorado.
el uso de las TIC conlleva muchos cambios con respecto al modelo de clase tradicional y un esfuerzo por parte del docente de repensar su modo de actuar en base a las posibilidades que la tecnología ofrece.
El profesor ya no es la fuente única de información (y muchas veces ni siquiera la más importante) y la capacidad para memorizar datos ha dejado de tener, en nuestras sociedades, la importancia que tenía antaño. Las TIC obligan a replantearse la educación desde una óptica en la que el profesor se presenta como “facilitador” que ayuda al alumno a buscar, seleccionar y procesar la información proveniente de diversas fuentes.
Algunos docentes interpretan este cambio como una pérdida de la posición privilegiada del profesor frente a sus alumnos, con lo que se muestran reticentes ante los nuevos esquemas. El miedo a una situación que no pueden controlar lleva a algunos docentes a rechazar la integración de las TIC en sus prácticas educativas.
Los cambios que traen las TIC no son automáticos ni dependientes de manera exclusiva de la tecnología, sino que requieren un esfuerzo de adaptación de nuestros esquemas de trabajo que nos permita aprovechar las ventajas que ofrecen.
Los docentes de secundaria aún no han asumido esta nueva cultura de colaboración que ha brindado tantos éxitos a las comunidades de software libre y que parece funcionar tan bien con las TIC. Y los docentes que no comprenden el valor de compartir difícilmente serán capaces de transmitir esta cultura a sus alumnos. Y la habilidad para colaborar satisfactoriamente a través de las redes telemáticas es una competencia fundamental para los ciudadanos de la sociedad-red hacia la que nos movemos.
Los jóvenes desconocen los mecanismos mediante los que se construyen los discursos audiovisuales y muchas veces son incapaces de identificar por qué han sacado determinadas conclusiones tras visionar un determinado video. Los jóvenes no tienen “herramientas” mentales para hacer un uso crítico de los medios de comunicación. Existe la necesidad de trabajar una asignatura de “educación mediática” en todas las etapas del sistema educativo. Una asignatura con esa temática trabajaría la capacidad para producir y descodificar mensajes de diversos medios, el conocimiento de los distintos mecanismos de producción mediática y la capacidad para desarrollar una actitud crítica y responsable ante los medios.
Debemos superar el tópico de que el alumnado de la C.A.V. está mucho más preparado que su profesorado para hacer frente a los retos de la Sociedad de la Información y el Conocimiento. La destreza técnica no implica capacidad de uso crítico.
Existen condiciones estructurales que dificultan la introducción de las TIC en la educación secundaria: el sistema de reconocimiento de méritos del profesorado es inadecuado, las metodologías educativas vigentes son inadecuadas para trabajar con las TIC, las TIC tienen una presencia escasa en el curriculum y la edad media del profesorado de la C.A.V. es elevada.
La planificación y la gestión de recursos encaminadas a integrar las TIC en la enseñanza deben depender de una única instancia administrativa (bien sea una persona o grupo de ellas). La gestión de la infraestructura, la planificación de la formación, el programa de asesoría pedagógica y las demás facetas del proceso de integración TIC no pueden estar gestionadas por diferentes instancias administrativas incomunicadas entre sí.

Conchi, pregunta: esto de dónde salió? es tuyo? si es así cuéntanos de dónde salen los datos y si no es así, cita a quien sea que lo haya escrito... :-)
ResponderEliminarUn saludo!!